Efecto dietario de los hongos Basidiomycota sobre el crecimiento, los parámetros hematológicos, la respuesta inmune no específica y la resistencia a un ectoparásito en Oreochromis niloticus

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Por lo general el cultivo de peces se realiza en sistemas intensivos y semiintensivos, los cuales constan de espacios cerrados y sistemas controlados, cuyo objetivo es aumentar la productividad por unidad de espacio con el fin de ser más competitivos frente a las exigencias de los mercados y la necesidad de elevar la eficiencia. No obstante, el incremento en la presión de estos sistemas productivos propicia un entorno fisiológico pobre que aumenta la susceptibilidad a infecciones y por lo tanto favorece la aparición de enfermedades (Sakai, 1999; Vazquéz-Piñeros et al., 2012).

Existen tres métodos para el control de enfermedades de los peces: quimioterapéuticos, vacunación e inmunoestimulantes. En cuanto a los tratamientos quimioterapéuticos, el uso de los mismos se ha dificultado debido a la resistencia de bacterias a los antibióticos, las cuales también pueden prevalecer en el entorno (Sakai, 1999). Lo anterior, genera además un problema ambiental debido a la creciente preocupación por la acumulación de sustancias en el medio (Aderson, 1992).

En cuanto a las vacunas y los inmunoestimulantes, ambos son utilizados principalmente como medida de prevención, las vacunas constituyen el método más utilizado, a pesar de que estas no ofrecen protección contra infecciones virales (Sakai, 1999). El uso de inmunoestimulantes, en cambio, ofrece múltiples beneficios como: reducir la mortalidad debida a patógenos oportunistas, prevenir las enfermedades virales, mejorar la resistencia a los parásitos y reducir la mortalidad de peces juveniles (Raa, 2000)

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Los inmunoestimulantes pueden provenir de diferentes fuentes como agentes químicos, componentes bacterianos, hongos con micelio y levaduras, extractos animales o vegetales, factores nutricionales y citoquinas (Sakai, 1999; Raa, 2000).

El interés en el estudio de hongos macroscópicos se ha incrementado en los últimos años debido a sus propiedades antitumorales, antioxidantes, antibióticas y antidiabéticas (Wasser, 2011). Además, los hongos contienen una amplia variedad de vitaminas y minerales. Por ejemplo vitamina C (ácido ascórbico), B1 (tiamina), B2 (riboflavina), ácido fólico, ácido pantoténico y niacina, los minerales, Ca, Cr, Cu, Fe, K, Na, P y Zn (Çaglarlrmak et al., 2002: Sadler, 2003). Actualmente, se tienen registros de que los hongos añadidos a las dietas pueden actuar como inmunoestimulantes y mejorar la resistencia de los peces a las enfermedades (Yin et al. 2008).

Por lo anterior, los hongos macroscópicos tienen un alto potencial para su uso en la acuicultura. Ya que además de los compuestos, que pueden aportar efectos positivos tanto en la respuesta inmune como en el crecimiento, reducen los costos al no ser necesario el uso de sustancias altamente purificadas (Yin et al. 2008).

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ALUMNO: M.C. Luis Eduardo Ruíz González

DIRECTORES: Dr. Adrián Tintos Gómez y Dr. Óscar Basilio Del Río Zaragoza

 

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